Ir al contenido principal

Inalcanzable





¿Cuéntame una vez más tú historia?
¿Cómo llegaste hasta aquí?
¿Qué camino has recorrido?
Eres todo un misterio para mí, una gran incógnita, puede que incluso una excesiva tentación.
Hazlo una vez más, comienza desde el principio, prometo no interrumpirte. Siéntate y narra un nuevo capítulo, aunque sólo sea por lo que dura un café. Sé que no dispones de demasiado tiempo.Aún así me quedaría, porque vale la pena, escucharte relatar cada uno de los episodios de tu vida, porque todos ellos son tan interesantes, que no quiero dejarme ninguno sin conocer, para dibujar por completo el mapa de tu vida. Así poder recorrer  centímetro a centímetro todas y cada una de sus muchas irregularidades. 
Porque ver tu sonrisa es lo que realmente me devuelve la ilusión, hace que  cualquier día  pase de normal a único.Como desearía que fuese siempre así.Más de lo que me duele, alejarme de ti.Mucho más incluso que ponerle nombre a la frontera entre tú y yo. 
Había muchos escenarios e infinitas posibles respuestas.
 ¿Por qué tuve que elegir este? Alejarme sin más. Sólo por creerme fuerte. Mas soy débil, sobre todo cuándo pregunto a los demás por ti, sólo quiero saber que estás bien, saber que ya no estoy en tu mente, sólo por engañarme de nuevo y decirme que tu tampoco sigues en la mía. 
Mentira, mentira podrida. 
Tú me confesaste que estabas loca por mí, y yo fui tan cruel. Al callarme. Ser frío y distante era mi baza.¿Ese era el papel que tenía que representar?. Simplemente es mi forma de actuar, había dudas y las sepulté con el mismo patrón de siempre.Con una tonelada de excusas y por supuesto, bajo mi punto de vista todas ellas lógicas. En mi  maldita y serena cabeza, esa que no conoce el dolor, todo era perfecto hasta ese momento. Todo  fue tal como debía ser. Y ese era su fin.
 Sin embargo, tú sembraste la incertidumbre en mi con tus palabras. Esas que busco y que dejas desperdigadas en la red, y cómo un tonto las recapitulo e intento descifrar su significado ¿Estarán hablando sobre mí? ¿Realmente soy  yo ese que describes? ¿Provoque yo todo ese sufrimiento? ¿Cómo iba yo a saber que mis actos causarían ese arduo sentimiento?.
 No, no me lo consiento; es tan impropio de mí; tan poco correcto,  que me torturo día y noche.  No logro acallar ese vacío que de nuevo se expande y se apodera de mí.
 Sí es totalmente cierto daba la impresión que era yo quién pretendía salvarte. ¿Pero de qué? Si tú no huías de nada, ni de nadie... 
Un momento detente, rebobina... hasta el principio,... fuiste tú, tú me cambiaste, algo ocurrió. ¿Cómo fue que se abrió la luz paso a través de la oscuridad? Eso es lo que no consigo averiguar.
Prefiero no saber más, y en un intento de salvar mi alma, cierro los ojos. Me obligo a  enfilar la puerta y dar media vuelta. Me juro no volver a pasarme por la cafetería, por no preguntar por ti, por siquiera recordar tu nombre. Pero que incrédulo y bobo soy …eso es imposible… siempre vuelves a mi mente.
  En este paseo sin rumbo fijo con mis pensamientos enmarañados y sin darme apenas cuenta, mis pies me han traído hasta aquí. En ese instante, ya atravesado el umbral, recupero mi conciencia y desisto de mi huida. Puesto que realmente quisiera quedarme hasta que el brillo del amanecer surcara nuestros cuerpos entrelazados sobre el suelo. Por más que lo intento, esa imagen no se me va de la cabeza. Me sorprendo a mí mismo dirigiendo la mirada a ese oscuro rincón al final de la barra. Porque necesito volver a sentir tu respiración, tu perfume fundirse contra mi piel.
 ¿Eso es lo que pretendo, una vez más aquí?
 De nuevo el recuerdo me invade...El roce de mis dedos con la suave piel de tus manos, en un momento de descuido, mientras dejas el café sobre la  mesa. Le dedico unos instantes a dibujar tu dulce boca, tus labios entreabiertos, esos que deseo morder. Me fijo en tu respiración, le contesta  la mía ...besarte...tocarte...
Sentir como la excitación  que arde dentro de ti, crece, mientras desabrocho tu blusa y hacerte perder el control...

Es entonces en esos momentos de penumbra,  que aparece la lucidez, me retrae de mi húmeda visión y  me recuerda lo poco que te merezco, lo increíble que eres. 
Porque tú eres luz y yo la más absoluta oscuridad. Porque no soy nadie. Merecería estar muerto por tener estos pensamientos. Yo que me creo un inquebrantable bloque de hielo y tú la  más ardiente llama por la que morir... Yo soy ese vacío insaciable y tú... tú eres totalmente inalcanzable.


Una frase:
"He visto a la persona más fuerte hacerse pedazos, y la más rota resucitar en una sonrisa.
Lo que sé es que hay un poco de dolor en la fuerza y un poco de color en la tristeza"
-Benjamin Griss.

Una canción:
Rewrite the stars- James Arthur & Ann Marie

Comentarios

Entradas populares de este blog

LLueve

Callas. Me armo de dureza, y enmudezco. Te vas  justo antes de que las lágrimas salten.  Quedo en el más absoluto silencio. Entonces la nada, ya no había nada. Solo silencio. Ya no estará la luz de mi corazón,  solo quedarán las tinieblas. Todo por mi culpa, por  todas esas dudas  y mis innumerables miedos. Porque que estaba en medio de todo y de nada. Porque yo no estaba esperando a nadie, ni bueno, ni malo, ni distinto. Cuando te vi de nuevo e iluminaste mi mundo por completo. Creí que la suerte había vuelto a sonreírme. Pero ahora yo te he echado  y he vuelto a la oscuridad, esa que se me clava en el pecho, que no me deja respirar, que me duele más a cada segundo que pasa. Ya no tengo fuerzas ni para levantarme, ni siquiera para pedirte regresar y que me perdones. Ya no me reconozco, soy como un fantasma moribundo, ¿será que mi alma se fue contigo? Mi interior  se pudre lentamente y yo anhelando tu cálida presencia, cada día muero un poco más. Todo ...

¿Por qué no me amas?

"-¿Pero tú me amas?— Preguntó Alicia. -¡No, no te amo!— Respondió el Conejo Blanco. Alicia arrugó la frente y comenzó a frotarse las manos, como hacía siempre cuando se sentía herida. -¿Lo ves?— Dijo el Conejo Blanco. Ahora te estarás preguntando qué te hace tan imperfecta,  qué has hecho mal para que no consiga amarte al menos un poco. Y es por eso mismo que no puedo amarte. No siempre te amarán Alicia, habrá días en los cuales estarán cansados,  enojados con la vida, con la cabeza en las nubes y te lastimarán. Porque la gente es así, siempre acaba pisoteando los sentimientos de los demás,  a veces por descuido, incomprensiones o conflictos con sí mismos. Y si no te amas al menos un poco, si no creas una coraza de amor propio y felicidad  alrededor de tu corazón, los débiles dardos de la gente se harán letales y te destruirán. La primera vez que te vi hice un pacto conmigo mismo :  "¡Evitaré amarte hasta que no hayas aprendido a amarte a ...